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El barrio de Lavapiés no tiene nada que envidiar a los mejores barrios de Paris.

De la plaza de Lavapiés entramos por la calle Tribulete y nos encontramos con una sala de baile llamada “ Molino Rojo” hoy desaparecida, la mayor corrala de toda la zona, por donde pasaron y se representaron los mejores espectáculos de las zarzuelas llamadas “Género Chico” como La Verbena de la Paloma” ,”La Revoltosa”,”Agua Azurarillos y Aguardiente” y muchas más…de los grandes compositores Albéniz, Chapi y todos los grandes de la época.

Volvemos por la calle Tribulete y desembocamos de nuevo en la Plaza de Lavapiés con su histórico cine “Olimpia” , otra gran sala de París. Salimos de la Plaza de Lavapiés para subir por la calla Avemaría y por la primera la derecha entramos en la calle Barbieri otro gran dramaturgo.

Desembocamos en la calle Magdalena giramos a la derecha y salimos a la plazuela de Antón Martin a nuestra derecha sale la calle Santa Isabel en cuya izquierda está el “Cine Doré” y sus palcos están decorados con cuadros del pintor “Gustavo Doré”, hoy “Filmoteca Nacional», todas las calles a nuestra derecha desembocan en el centro del barrio de Lavapiés.

Si seguimos por la calle Santa Isabel a nuestra diestra esta la calle Salitre antes llamada Baltasar Bachero y antes Salitre el cambio fue debido a la siguiente historia: Esta calle tiene una pronunciada cuesta hasta su final, un día un carromato de reparto, tirado por caballos percherones sé disparó calle abajo y debido a la velocidad no había quien lo parara, unas versiones dicen que fe el cochero y oras que fue un espectador, el caso es que para no atropellar a un niño, uno de estos hombres resultó muerto por el carro y el Ayuntamiento en honor de éste héroe puso su nombre a ésta calle, y a su viuda le dieron un trabajo en los lavabos de la Puerta del Sol ,al cabo del tiempo se volvió a cambiar el nombre y pusieron otra vez calla Salitre .

Bueno, seguimos en el barrio de Lavapiés, subimos calle Santa Isabel esquina a la calle San Cosme y San Damián nos encontramos con el Palacio del Marqués de Salamanca, que albergó el Museo del Ferrocarril y a continuación un convento de monjas, a la altura del mismo una fuente pública, de nombre “La Fuentecilla”, terminamos en la Ronda de Atocha. A nuestra derecha el Hospital General, hoy museo “Reina Sofia”. Nos adentramos en la calle Argumosa que finaliza en la Plaza de Lavapiés, en esta calle se montaba un baile al aire libre para celebrar las fiestas de Lavapiés y San Isidro ,no olvidemos al gran compositor Mejicano Agustín Lara, enamorado de Lavapiés al cual regalo nuestro famoso Chotis “Madrid, Madrid, Madriiiiiid…..”, que dice así…

"Cuando vayas a Madrid, chulona mía
Voy a hacerte emperatriz de Lavapiés;
Y a alfombrarte con claveles la Gran Vía,
Y a bañarte con vinillo de Jerez.
En Chicote un agasajo postinero
Con la crema de la intelectualidad
Y la gracia de un piropo retrechero
Más castizo que la calle de Alcalá.
Madrid, Madrid, Madrid,
Pedazo de la España en que nací
Por algo te hizo Dios
La cuna del requiebro y del chotis
Madrid, Madrid, Madrid
En México se piensa mucho en ti
Por el sabor que tienen tus verbenas
Por tantas cosas buenas
Que soñamos desde aquí;
Y vas a ver lo que es canela fina
Y armar la tremolina cuando llegues a Madrid..."
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El municipio de Vallecas durante el primer tercio del siglo XX

Entre el pueblo y la ciudad

El término municipal de Vallecas se encuentra al sureste de la ciudad de Madrid. Su población más antigua es la Villa de Vallecas. Una zona eminentemente rural, aunque influida por las lógicas urbanas, dada su proximidad a la capital. No obstante, como prueba de la importancia de la agricultura en la economía local y como reflejo de la materialización de la Reforma Agraria reanudada por el Frente Popular en 1936, quedó constancia en el periódico El Socialista del asentamiento de 30 personas (“cabezas de familia”) en la finca conocida como Pavones.

En un informe de 1932 de la Guardia Civil del pueblo de Vallecas se afirma que esta zona se caracterizaba por tener un suelo llano destinado al cultivo de “trigo, cebada, algarrobas y garbanzos y hortalizas.” Vallecas creció fundamentalmente a través de la inmigración procedente de las zonas rurales más próximas de Castilla la Nueva, que acudían a la ciudad de Madrid en busca de trabajo y de mejora de sus condiciones de vida. No obstante, ante los elevados precios de los alquileres en la capital, esta población optó por acudir a zonas residenciales más baratas, como Vallecas, Carabanchel, Tetuán de las Victorias o Chamartín.

Fueron pocos los que se asentaron en Villa de Vallecas, en comparación con los que se afincaron en zonas más próximas a la ciudad de Madrid, dentro de este término municipal. Esto dio lugar a la aparición de nuevos barrios, como Picazo, Doña Carlota o Nueva Numancia, en conjunto conocidos popularmente como Puente de Vallecas..

A partir de 1932 se unirían a los anteriores los barrios de Portazgo, Los Altos del Arenal y Palomeras. Estos nuevos barrios superarían a Villa de Vallecas a partir de 1898 en términos de población. En estas aéreas del Puente de Vallecas se produjo un problema de falta de vivienda, principalmente a lo largo del primer tercio del siglo XX, cuando se intensificó el flujo migratorio hacia la capital.

Lo laboral

Desde el punto de vista laboral, fueron, generalmente, obreros no especializados y jornaleros los que se asentaron en estos barrios. Ante la falta de infraestructuras y viviendas, fueron los propios inmigrantes quienes levantaron sus residencias, instalándose en torno a las principales vías de comunicación. Este crecimiento no respondió a ninguna planificación urbana previa por parte de los poderes municipales, sino que fue motivado por la necesidad de encontrar vivienda de los nuevos inquilinos. En general, las viviendas auto construidas se situaron en las proximidades de importantes vías de comunicación, como la avenida de la Albufera.

Población

Además de la cantidad de población, otro elemento diferenciador entre la Villa y el Puente, fueron los medios de comunicación. Un ejemplo es el metro, que llegó al Puente de Vallecas en 1924, mientras que a Villa tardaría en llegar más de cinco años después. Sin embargo, algunos autores defienden que ante el elevado coste de este servicio, los trabajadores y trabajadoras del área de Vallecas no pudieron acceder a él, siendo considerado un trasporte de lujo, que permitió que las clases pudientes acudiesen a diversas zonas de esparcimiento.

En el caso de la línea 1 de Metro, para 1924, unía Cuatro Caminos y Puente de Vallecas, ambas zonas con merenderos. El pueblo de Vallecas estuvo comunicado con el resto de zonas del municipio y con la capital a través de tranvías y trolebuses. Además, entre la Villa y el Puente se interponía un paso a nivel caracterizado por su intenso tráfico ferroviario en dirección o con salida de la estación de Atocha, lo que ocasionaba retenciones y largas colas para poder pasar de un lado a otro. Los grandes propietarios e industriales afincados en Vallecas, principalmente en el Puente, fomentaron la creación y el mantenimiento de diversos servicios, además de promover actividades culturales.

Puente de Vallecas vs Villa de Vallecas

Las tensiones entre el Puente de Vallecas y Villa de Vallecas fueron incrementándose en intensidad a medida que el primero crecía en población con respecto al segundo, llegando a suponer el Puente (con todos los barrios que formaron parte de él) el 90% de la población del municipio desde la década de los años veinte del siglo XX. A finales del siglo XIX su población pidió unirse a Madrid para contar con una mayor capacidad para mejorar las maltrechas o inexistentes infraestructuras, aunque finalmente no llegaron a escindirse.

El alcantarillado, escuelas, empedrado, iluminación o el agua corriente no empezaron a ser una realidad en el Puente de Vallecas hasta los años veinte del siglo XX. A lo largo del primer tercio del siglo XX, cada vez más población del Puente fue incorporándose a la política municipal, lo que hizo crecer la relevancia de este barrio con referencia a la Villa. Un problema muy habitual fue la necesidad de acudir a la sede del ayuntamiento (hasta 1931 en Villa de Vallecas) para la resolución de cualquier incidencia. Por lo tanto, al ser el Puente la zona más poblada, se solicitó que se trasladara la sede del ayuntamiento a este barrio. El cambio de sede del ayuntamiento y de todos los servicios municipales no se produjo hasta el 31 de diciembre de 1931 en una sesión extraordinaria del Ayuntamiento, quedando tan solo en la Villa un juez de paz.

El traslado se efectuó desde la calle Sierra de Gádor número 68, en Villa de Vallecas, a la Avenida de la República número 34, en el Puente de Vallecas. Este cambio no gustó a la población de Villa de Vallecas, pero lo que consideraron un agravio fue el traslado de todos los símbolos de la Villa al Puente, principalmente el escudo del pueblo, que aludía a la tradición rural (una horca y un rastrillo cruzados), tradición de la que los barrios del Puente carecían, ya que su crecimiento se debió al impulso de los trabajos relacionados con los servicios y la industria.